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Resulta un placer representar a Artistas de la Talla de, Soto, Cruz-Diez, Turrillo, entre otros. Además del calor humano que transmiten, sus obras de arte son una fuente inagotable de conocimientos, sentimientos y pensamientos. Gracias a ellos, pues me han abierto tantas puertas como nuevos senderos existen. Por este motivo he querido retribuirles de alguna manera la alegría que me han brindado, con un espacio virtual de algunas de sus obras, según el estilo en que trabajan.
J Soto Clásico
y Moderno
Con el saber de hombres como Cruz-Diez y su obra, resultante de su largo trayecto por los caminos del arte, nos encontramos frente a frente con la posibilidad de apreciar un conjunto de obras que se expresan en sí mismas dentro de unos códigos plásticos alejados de formalidades académicas. Como artista y como hombre, Cruz-Diez ha sabido conjugar la emoción, la reflexión y el estudio para abrir nuevos horizontes a la creación artística. Homenaje al
maestro Cruz Diez
Este joven artista, expresionista en el seno de la abstracción, ha obtenido, a fuerza de perseverancia y rigor, un dominio bien particular de tonos y texturas, mezclando con finura la luz y algunos saltos súbitos de pequeños retoques de un rojo fulgurante. En el transcurso de estos últimos años, Borjas ha llevado un intenso trabajo intelectual, sobre el tema de la escritura bajo sus diversas manifestaciones, impregnando tal iconografía al universo pictórico que su densidad y su fuerza de expresión no han cesado de intensificarse. Es tal vez por esto que su obra nos permite ilustrar con una elocuencia magnífica un tema en apariencia completamente opuesto a la esencia onírica, sin ninguna duda subyacente dentro de la trayectoria de este gran artista. Carlos
Ortega
Milagros
Bello, Critica de arte
William Niño La obra de Carlos Anzola muestra y demuestra como la discursividad constructivista es la única que ha sobrevivido de las vanguardias históricas del 900, aquellas que se dieron en las primeras tres décadas del siglo XX, como el cubismo, el expresionismo, el futurismo, etc. No permanece Anzola clausurado en la latinoamericanidad, concepto que sólo tuvo real validez, en la plástica, entre 1920 y , cuando más, el decenio de los 60, porque desde allí en adelante el proceso de la mundializacion del arte se ha hecho indetenible, lo que obliga a juzgar la obra de Anzola como arte universal, fuera de todo regionalismo o localismo. Las formas premeditadamente no perfectas -como rectangulos no ortogonales, superficies y fragmentos a veces sin los usuales acabados impecables- confieren a la obra un aire de rusticidad estética un tanto primitiva, como cuando el arte tenía significados enigmáticos y sacrificiales, religiosos en una palabra. Y esa gramática tan atractiva y que se ve muy poco hoy en día, es complementada por una arqueología de signos algunos de reconocible vigencia -como la obsesiva repetición de pequeñas cruces griegas, como las tenían los mantos de los emperadores en los frescos bizantinos, lo cual no significa que ellas representen sólo el cristianismo-, y otros cuyo valor simbólico se ha perdido en lo profundo de los tiempos, como si pertenecieran a culturas remotas cuyos testimonios sígnicos podemos admirar pero no entender. Por eso Anzola, dentro de sus innovaciones, continúa cómodamente una multimilenaria tradición en la cual el lenguaje no expone absolutamente todo cuanto tenía que decir al espectador, sino que conserva un secreto, una zona oscura presentida pero no visible. Ninoska Huerta |
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