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Formación Artística
Su inclinación artística comenzó a temprana edad con algunas incursiones en
las piezas teatrales del colegio. En 1.975 ingresó a la Escuela Cristóbal
Rojas, en la clase de Escultura, cuyos primeros resultados serían piezas
enmarcadas en una línea académica. A partir de este momento complementó sus
clases en la Escuela con cursos particulares. Estudió dibujo, grabado y
pintura con una pléyade de artistas de reconocida trayectoria donde podemos
mencionar a Pedro Centeno Vallenilla, Pedro Jáen, Luis Guevara Moreno,
Alirio Rodríguez, Régulo Pérez, Carlos Prada, Oswaldo Subero, Ortiz Pozo,
Edgar Sánchez y Alvarez de Lugo. De esta etapa obtuvo una sólida formación
artística, que le proporcionó un gran dominio de los procedimientos técnicos
y la definición de uno de los rasgos más característicos de sus trabajos,
como ha sido el desarrollo de una estructura lineal, una especie de red que
nos remite inmediatamente al vitralismo, por medio de la cual se configuran
las formas y sirve de continente a los colores de sus pinturas.
Comienzos de una Trayectoria
Propio de las búsquedas tempranas de una joven artista, sus trabajos
oscilaron entre piezas escultóricas de corte académico talladas o vaciadas,
dibujos académicos ejecutados a partir de modelos vivos, collages, paisajes
que más que representar literalmente la naturaleza son reflejo del mundo de
sensaciones que le transmitía en contacto directo con la naturaleza, camino
que le llevaría poco a poco a realizar algunas obras abstractas.
A este proceso de búsqueda, le sucedieron diversas indagaciones a través de
ciclos temáticos. Sus obras iniciales partieron de una reflexión sobre la
relación entre el hombre y el tiempo, interés que plasmó en pinturas
ejecutadas en técnica mixta. Le siguió la serie de criaturas de otras
galaxias, las cuales fueron exhibidas en su primera exposición individual en
la Galería 8 Arte. Los Golfistas, la vida nocturna y los caballos serían los
motivos de su obra posteriormente, donde la frivolidad y los juegos de azar
constituyen los temas que le permiten definir cada vez un estilo muy
personal. Particularmente con la serie "Caballos y Jinetes" sigue dentro de
una línea de trabajo figurativo, pero cada personaje o cosa está lograda por
numerosas células cromáticas que le dan cuerpo y dinamizan la expresión.
Cada forma está perfectamente delineada y los colores son aplicados en su
máxima saturación. Muchas veces el escenario donde se mueven los caballos es
un espacio irreal y fantástico, que puede remitimos a la naturaleza, pero
sugerida a través de atmósferas. Explorando en el mismo tema retoma lo
tridimensional, fusionando así los intereses pictóricos con los
escultóricos. Elaboró piezas construidas a través del ensamblaje de partes
de madera, que se superponen para crear la tercera dimensión. A esto se
suman múltiples redes de líneas que ayudan a definir las formas y sirven de
soporte a la explosión colorística que las define como piezas.
En este devenir artístico Cecilia va perfilando cada vez más un lenguaje
propio, dirigido por una libertad absoluta, independiente de modas o estilos
en boga, que responden más bien a las instituciones y experiencias del
artista y se transmiten básicamente a través del color. En ese sentido la
pintora comenta: ...Para mí el color es un idioma que involucra la poesía,
el canto, la música, el sentir...el color es para mí lo más bello que
existe. Es el idioma que todos podemos entender".
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